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Pato a la Brasa

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El pato a la brasa es una evolución sofisticada y sabrosa del clásico pollo a la brasa. Al tratarse de una carne con mayor porcentaje de grasa natural y un sabor mucho más profundo y complejo, el resultado es una combinación espectacular: una piel increíblemente crujiente, dorada y caramelizada, junto a una carne tierna que se desprende del hueso y desborda jugosidad.

La clave de este plato radica en el equilibrio entre un marinado intenso (con sutiles notas ácidas, saladas y un toque sutil de picante) y una cocción lenta que permite que la grasa del pato se derrita poco a poco, auto-lubricando la carne durante todo el proceso.

 

Para el Macerado Criollo:

  • 1 pato entero (de 2 a 2.5 kg), bien limpio.

  • 5 cucharadas de ají colorado boliviano (seco, despepitado, hervido y molido batán, que tenga ese color carmesí brillante).

  • 1 taza de chicha de jora valluna (bien madura, para darle esa acidez y dulzor exactos).

  • 1 chorrito de Singani (opcional, pero ideal para aromatizar y ayudar a que la piel se dore).

  • 3 cucharadas de ajo molido.

  • 1 cucharada de comino boliviano (recién tostado y molido, que香 aromatice fuerte).

  • 1 cucharadita de pimienta negra.

  • 1 cucharada de mostaza (para amalgamar los sabores).

  • Sal gruesa al gusto.

Las Guarniciones Infaltables (El Combo Nacional):

  • Papas Imillas o Huaycha, cocidas y luego doradas en la misma grasa que suelte el pato.

  • Chuño Phuti, revuelto con su buena cantidad de huevo, queso criollo y un ahogado de cebolla y ají.

  • Choclo tierno cocido.

  • Su buena Llajua, hecha en batán con locoto rojo, tomate y abundante quirquiña (o suico, según el gusto).

como se hace Pato a la brasa Boliviano

Preparación al Estilo Nuestro

1.Preparar el ave:El secreto del crocante.

Lava bien el pato y sécalo por completo. Con un palillo o la punta de un cuchillo, pincha la piel de la pechuga y los encuentros en diagonal. Esto es clave: el pato tiene mucha grasa, y al pincharlo permitimos que esa grasa salga, fría la piel por fuera y deje la carne suave por dentro.

2.Elaborar el macerado criollo:Con fuerza.

En un recipiente hondo, mezcla el ají colorado molido, el ajo, el comino, la pimienta, la mostaza y la sal. Ve soltando la pasta agregando la chicha de jora poco a poco y remata con el chorrito de Singani. Debe quedar un adobo espeso y con un aroma penetrante.

3.Macerado largo:Paciencia valluna.

Baña el pato por dentro y por fuera con este adobo. Masajea bien para que entre en los cortes de la piel. Tápalo y déjalo dormir en el refrigerador toda la noche (mínimo 12 horas). El ají y la chicha necesitan tiempo para ablandar la fibra del pato.

4.A las brasas (o al horno):Fuego intermedio.

Saca el pato una hora antes para que temple. Prepara el carbón o la leña a fuego medio-bajo (que aguantes la mano unos 6-7 segundos sobre la parrilla). Si lo haces al horno, precalienta a 180°C. Coloca el pato y déjalo cocer lentamente por unas 2 horas. Cada 20 minutos, píntalo con el jugo del adobo que sobró.

5.Dorado y reposo:El toque final.

En los últimos 15 minutos, aviva las brasas o sube el horno a 220°C con la pechuga hacia el calor directo para que la piel termine de reventar y quede bien «galleta». Sácalo y déjalo reposar 10 minutos antes de trocear para que no pierda sus jugos.

como se hace Patito a la brasa Boliviano

El Emplatado Tradicional

Para servirlo como se debe, coloca una cama generosa de chuño phuti y un par de papas doradas que absorbieron el sabor del pato. Acomoda encima un cuarto de pato con su piel bien crujiente y bronceada por el ají colorado, añade el choclo y corona el plato con una buena porción de ensalada de cebolla y tomate (k’allu) y la llajua bien picante a un lado. ¡Un manjar digno de cualquier mesa dominguera!

5/5 (1 Reseña)
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